Viernes 9
Salida a las comunidades, TornalaA las 09:00 era la hora acordara para juntarse en la biblioteca de Huajuapa, ahí saldríamos los ocho grupos con dirección a los diferentes poblados. La noche fue buena a pesar de una inquietante marcha de hormigas gigantes que se estaba produciendo a cinco metros de nuestros dormitorios, traté de relajarme y conciliar el sueño, a las siete de la mañana desperté sobresaltada, una araña del tamaño de mi mano me miraba desde la pared del fondo, la mire inquisidora, escrutándola, tratando de entender que estaba pensando, si atacarme o simplemente me miraba como si yo y no ella, fuera un bicho raro, pasado un rato Clarita, mi compañera de dormitorio despertó, nos saludamos y le dije que había una araña que la estaba mirando fijamente, a lo cual muy natural y con voz soñolienta me dijo “a pues, no importa si esas no hacen nada” (con ese tonito cantado que tienen los mexicanos) buen alivio me dio, le dije que volviera a dormir otro rato, parecía que adoraba ese abrazo con Morfeo, para que ser mala, la deje que siguiera disfrutándolo.
A los treinta minutos ya nos incorporamos las tres, Estela (Argentina) Clarita (México) y yo, la única Chilena. Nuestra anfitriona, xx y don Leonel con sus simpáticos hijos nos esperaban con un cariñoso desayuno de tamales, Estela y yo tuvimos que rehusar su generosa oferta, era muy pesado para nuestros débiles estómagos, Clarita, se los hizo “Chupete” como decimos los Chilenos.
A las nueve en punto estábamos en la biblioteca, el resto de las poetas llegaron prontas, Emilio con su siempre apacible rostro, (como envidio a ese hombre, se me imagina que se cae un avión a sus pies y él lo miraría con cara de cielo) también se unió al resto del grupo, pronto comenzaron a desaparecer los grupos llevados por sus anfitriones, sólo quedamos tres rezagados en el tiempo, pero la espera no importo, fuimos al mercado, ¡¡que maravilla de olores, colores, texturas y gente!!, las manzanas, rojas como el deseo, los bananos largos como un anhelo inalcanzado, pequeños y dulces como una sonrisa infantil, las sandias sonreían encendidas, las peras, inseguras (eran muy pequeñitas), caminamos un poco más y ahí estaban ellos, los CHILES, de todos colores, tamaños y texturas, nos miraban como desafiantes, “a ver si te a través, pruébanos si eres tan hembra!!, Estela y yo los ignoramos, simplemente los admiramos, hablamos de cómo poder llevar unos pocos a nuestros países y nos fuimos, seguramente se quedaron furiosos por no haberles contestado, pero bueno, hablar con un Chile seco tendido entre otros cientos en un saco harinero, mmm, no se hubiera visto bien.
Algunas fueron a comprar sombreros querían prepararse para el sol, Cecilia de Argentina, Socorro y Gaby ambas de México iniciaron un descarado coqueteo con un vendedor de los bien tejidos sombreros, (que vergüenza, una mujer decente coqueteando, no como una toda seria.. toda dama) bueno, para ser honestas, yo también lo hubiera hecho si eso significaba una rebaja importante, el susodicho, un caballero de más de setenta años que antes de tres segundos ya les había ofertado matrimonio, después de unas movidas de pestañas y palabras con almíbar llegaron de regreso con sus preciosas “chupallas” (sombreros) sobre sus orgullosas y coquetas cabezas a un precio de ganga.
A las once vinieron por nosotras, una camioneta y un taxi sirvieron para transportarnos a las siete poetas, yo me vine en el taxi con Ivonne y Rosa Maria ambas Mexicanas, el chofer un encanto, nos vino hablando de las diferentes comidas, y como se preparaban, yo no aprobaba el tópico a esas horas, habíamos desayunado a las siete de la mañana y eran las doce, saquen sus cuentas como estaba de hambrienta, en fin, llegamos como a las 12:30, nos recibieron con amabilidad y nos invitaron a comer unos platillos deliciosos, nos acompaño Don Artemio, Regidor de Obras de Tórnala, el jugo del poroto con el que había improvisado un exquisito taco se resbalaba por mis dedos indicando que estaba simplemente extasiada degustando esa exquisitez.
Mientras comimos descubrimos que Socorro es una asesina, o al menos tiene el instinto vivo, sueña con asesinar a un pobre colibrí que por culpa de una planta que tiene propiedades curativas tiene una voz privilegiada y que el generoso se la entrega día a día a las cuatro de la mañana, que mala verdad?, la tratamos de convencer que si lo hacía ya no pertenecería a la “Sociedad de poetas del XV encuentro de país de nubes.”, entidad que muchos sueñan integrar, por lo tanto, debía cuidar su membresía, veremos si nos hace caso, en todo caso, la estaremos vigilando, mal que mal una poetisa no debería andar matando aves, por el contrario, debería escribir el “Soneto para el colibrí cantor” , o algo así…
También nos enteramos, y esto no saca risa, por el contrario, nos conmueve, que una de las poetas que ha venido varias veces al encuentro, Lucia Céspedes, originaria de Mendoza Argentina y quién murió el 2004, pidió que vinieran a tirar su cenizas a Tornalá, lugar el cual conoció y amo en sus tantas visitas durante el encuentro. (que hermoso).
Después de esa opípara comida y las revelaciones del caso Don Artemio, que desde ahora lo apodaré , “El Sr. De los ojos dulces” nos llevó a visitar un pequeño bosque que esta bordeando el pueblo, fue realmente hermoso, tiene unos árboles añosos, vivos de eternidad, de historia, con formas caprichosas y casi humanas.
Ya de regreso en la Presidencia Don Juan Raúl nos fue a repartir a las distintas casas, dos en cada una, salvo Socorro que se quedó sola en una casa, (castigada por tener instintos asesinos). Yo me queda con Maria Elena en la casa de una de las doctoras del pueblo, un encanto de mujer, generosa y atenta. Después nos enteramos que nuestras otras compañeras no tuvieron la misma suerte, pero al cabo de un rato, todo se arreglo.
A las seis de la tarde nos encontramos en la “Preparatoria” , allí habían 40 jóvenes, al principio tímidos, y luego pidiéndonos que les hiciéramos un poema para olvidar al amado, fue una experiencia enriquecedora estar con adolescentes, al menos lo fue para mi que no tengo experiencia en la docencia.
Pero el botón de oro lo puso Liborio, el tuvo la magnifica ocurrencia de llevarnos a ver una noche, como pocas, tan nítida, con tantas millones de estrellas cayéndose sobre nuestro pelo, y ojos y ganas, que realmente fue el postre.
De pronto se nos ocurrió que Ivone que tiene un hermoso, tupido y largo cabello se pusiera en el medio de la carretera para asustar a los autos, nos arrepentimos, no queríamos causar una mala impresión, mal que mal, somos poetas o no?





Querida Patricia: temo que lo de asustar a los conductores sí pasó; antes de que se nos ocurriera que podríamos hacerlo ex profeso seguramente asusté a varios
Voy leyendo tu relato y me encanta, me encanta! gracias por esto y por todo lo compartido